Me entero gracias a Javier Gómez de las últimas declaraciones de Miguel Mirones, presidente del Instituto para la Calidad TurÃstica Española.
Parece ser que al Sr. Mirones le preocupan las opiniones que vertemos todos en post o comentarios, porque podemos influir negativamente en el sector turÃstico, y para ello propone establecer mecanismos de control de opiniones interesadas o poco documentadas, o un decálogo para blogs.
Parece que este señor aún no tiene claro lo que ha significado Internet en el terreno de la información. Y es la llegada precisamente de todo lo contrario, de la fluidez de opiniones libres, más acertadas, menos, más objetivas o más subjetivas.
Señor Mirones. Si alguien critica un lugar, un hotel, un restaurante… mientras que alaba otro… el problema no es la opinión, sino que el primero deberÃa preguntarse qué tiene el segundo para habar logrado una buena opinión donde él no lo han conseguido.
Pero no seamos duros. Mirones hace hincapié en lo que digamos que son “comentarios falsos” que pretenden hundir un establecimiento o destino. A mà personalmente no me preocuparÃa mucho, ya que normamente son fácilmente reconocibles. Y, al fin y al cabo, Internet nos da mucha más posibilidad de contrastar opiniones de las que tenÃamos hace unos años.
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